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A nadie le importa la agenda de tu candidato: el virus de la "fotografiatitis"


Muchos equipos de comunicación política siguen convencidos de que los ciudadanos están esperando conocer cada reunión, recorrido y fotografía de sus candidatos. 

Según el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, el 40% de las personas evita deliberadamente las noticias políticas y contenidos de candidatos. La saturación informativa, el cansancio y la falta de interés explican parte de este fenómeno. 

El ciudadano trabaja, paga cuentas, enfrenta problemas familiares y dispone de una atención limitada. Mientras intenta resolver su propia vida, las campañas compiten por unos segundos de interés. Pero sus equipos insisten en publicar desayunos con empresarios, encuentros con dirigentes, fotografías institucionales y actividades que pocas veces responden a una preocupación ciudadana. 

La psicología de la atención ayuda a explicar este desencuentro. Investigaciones publicadas en Political Communication encontraron que las personas prestan mayor atención a información relacionada con sus intereses personales, incluso cuando habitualmente consumen pocas noticias. El cerebro selecciona aquello que considera relevante y descarta buena parte del resto. 

La importancia que un político concede a sus actividades no garantiza que la ciudadanía comparta ese interés. El problema comienza cuando los equipos confunden actividad con comunicación. Publicar veinte fotografías de recorridos no significa haber transmitido veinte mensajes relevantes. 

Una reunión puede ser importante para construir acuerdos políticos, pero eso no la convierte automáticamente en una historia interesante. La pregunta debería ser qué ocurrió allí que merezca la atención de alguien ajeno a la campaña. El Digital News Report 2026 confirma que los medios y las plataformas compiten por la atención de ciudadanos expuestos a un flujo permanente de contenidos. 

En ese entorno, la comunicación política no solamente enfrenta a otros candidatos: compite con entretenimiento, conversaciones familiares, preocupaciones económicas y miles de estímulos digitales. La saturación convierte la irrelevancia en una invitación a seguir deslizando la pantalla. 

Por eso, comunicar políticamente exige comprender antes de publicar. El problema del transporte, el costo de los alimentos, la seguridad de una colonia o la dificultad de conseguir empleo pueden explicar mejor la importancia de una propuesta que cualquier fotografía protocolaria. No se trata de abandonar la agenda institucional, sino de comunicar sus consecuencias concretas para la sociedad. 

La conclusión debería incomodar a quienes administran redes políticas: nadie tiene la obligación de interesarse por la vida pública de un candidato. La relevancia debe construirse con información útil, claridad y conexión con problemas reales. La gente no tiene que esforzarse por entender nuestra campaña. 

Somos nosotros quienes debemos esforzarnos por comprender su vida. Porque publicar lo que hace un político no significa comunicar por qué debería importarle a alguien. 

Fuentes: Reuters Institute for the Study of Journalism, Digital News Report 2025, Universidad de Oxford, https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/digital-news-report/2025/dnr-executive-summary; Digital News Report 2026, https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/digital-news-report/2026; «Self-Interest and Attention to News Among Issue Publics», Political Communication (2013), https://doi.org/10.1080/10584609.2012.737428.

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