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Las Ciencias Sociales buscan explicar al ser humano, pero ignoran su biología

Las teorías que no incorporan los hallazgos de otras disciplinas, están condicionadas a una visión incompleta de la conducta humana.

Una disciplina que pretende explicar la conducta humana sin comprender la evolución podría estar construyendo teorías sobre un ser humano que no existe. Esa es la provocadora acusación de Lorenzo Warby en su ensayo "

Why Social ‘Science’ Mostly Isn’t Science", publicado en agosto de 2026. Para el autor, buena parte de las ciencias sociales continúa utilizando explicaciones anteriores a Darwin.

Warby parte de una premisa: todo comportamiento social emerge de organismos biológicos. La cooperación, la agresividad, la competencia, la formación de jerarquías y las relaciones de poder dependen de capacidades desarrolladas durante millones de años de evolución. Ignorar esos mecanismos sería, según su argumento, tan absurdo como estudiar medicina prescindiendo de la química.

El autor señala especialmente a la sociología y la antropología cultural. Sostiene que ciertos enfoques privilegian explicaciones basadas en estructuras sociales, instituciones y relaciones de poder, mientras relegan las diferencias individuales y las predisposiciones biológicas.

El resultado sería una visión incompleta de la conducta humana, condicionada por teorías que no siempre incorporan los hallazgos de otras disciplinas. La genética conductual ofrece motivos para considerar su crítica. Décadas de investigaciones con gemelos y familias han encontrado componentes hereditarios en capacidades cognitivas, personalidad y numerosos rasgos psicológicos.

Esto contradice la idea de que todos los comportamientos individuales pueden explicarse exclusivamente por educación, cultura o circunstancias sociales. Pero Warby identifica un obstáculo todavía más profundo: el igualitarismo convertido en presupuesto científico.

Según su análisis, algunos investigadores parten de la expectativa de que los grupos humanos deben presentar distribuciones idénticas en todos los rasgos relevantes. Cuando aparecen diferencias de resultados, buscan explicaciones externas sin considerar suficientemente otras hipótesis.

El problema, sostiene, es metodológico. Si una teoría determina anticipadamente qué explicaciones son moralmente aceptables, la investigación corre el riesgo de seleccionar únicamente las evidencias compatibles con ella.

La ciencia deja entonces de poner a prueba sus hipótesis y comienza a protegerlas. Warby considera que este mecanismo ha permitido que determinadas corrientes ideológicas adquieran excesiva influencia académica.

 Su crítica recupera el concepto de "consiliencia": las explicaciones de distintas disciplinas deben ser compatibles con conocimientos establecidos en otros niveles de la realidad. Una teoría sociológica no tendría por qué reducirse a la genética, pero tampoco debería contradecir sin evidencia los conocimientos de la biología evolutiva, la neurociencia o la psicología.

Warby también cuestiona a la economía cuando representa a las personas como agentes perfectamente racionales que buscan maximizar beneficios. Recuerda que los seres humanos evolucionaron como animales sociales, profundamente condicionados por normas, vínculos y expectativas colectivas.

Incluso nuestros intercambios económicos dependen de mecanismos de cooperación y confianza que preceden a los mercados modernos. La discusión tiene consecuencias políticas. Las explicaciones sobre desigualdad, educación, delincuencia o movilidad social influyen en el diseño de políticas públicas.

Si una investigación excluye variables relevantes por razones ideológicas, puede producir diagnósticos incompletos. Sin embargo, identificar componentes biológicos tampoco demuestra automáticamente que las diferencias sociales observadas tengan causas genéticas.

La acusación de Warby es una tesis crítica, no una demostración de que las ciencias sociales carezcan de rigor. Existen investigaciones sociológicas que integran biología, experimentación y análisis estadístico. También persisten debates sobre cuánto pueden explicar los mecanismos evolutivos en sociedades históricamente distintas.

Precisamente por eso, la validez de una teoría depende de su evidencia y no de su afinidad con una ideología.  La conclusión de Warby es especialmente incómoda: una ciencia social que pretende explicar la humanidad mientras ignora sistemáticamente la naturaleza biológica de nuestra especie renuncia a una parte fundamental de su objeto de estudio.

La cultura, las instituciones y el poder no existen fuera de los seres humanos que los producen. Toda teoría sobre la sociedad tiene que ser compatible con lo que sabemos acerca del organismo que la construye.

Fuentes: Lorenzo Warby, «Why Social ‘Science’ Mostly Isn’t Science» (2 de agosto de 2026), https://www.lorenzofromoz.net/p/why-social-science-mostly-isnt-science; Daniel Nettle, «Why Isn't Everyone an Evolutionary Psychologist?», Frontiers in Psychology (2014), https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4145278/. Las críticas al igualitarismo y al rigor de determinadas disciplinas corresponden a la interpretación de Warby.



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