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Recesión y deseo; ¿la crisis económica sexualiza más a las mujeres?




La desigualdad económica no solamente afecta nuestros bolsillos; también puede influir en cómo presentamos nuestros cuerpos ante los demás para generar deseo, provocando competencia intersexual. 

¿Y si detrás del crecimiento de OnlyFans, las influencers que exhiben sus cuerpos y las llamadas esposas trofeo existiera algo más profundo que la vanidad, el dinero o la liberación sexual? ¿Y si la economía estuviera influyendo en nuestra conducta sexual mucho más de lo que imaginamos? 

La psicología evolutiva ha descubierto algo inquietante: cuando los recursos escasean, pueden cambiar nuestras estrategias de atracción, nuestras preferencias de pareja y hasta la manera en que utilizamos nuestro cuerpo para competir socialmente. 

Y esto no es una simple opinión. Existen investigaciones científicas que permiten conectar estos fenómenos, aunque todavía no demuestran que todos tengan una misma causa. 

En 2012, cinco investigadores publicaron en el "Journal of Personality and Social Psychology" un descubrimiento sorprendente: durante las crisis económicas, las mujeres pueden reducir su interés por comprar muebles, electrónicos y otros productos, pero aumentar su deseo de adquirir cosméticos y artículos que mejoran su atractivo físico. 

Lo llamaron el efecto lápiz labial. ¿La explicación? Cuando una recesión hace que los hombres económicamente estables parezcan más escasos, algunas mujeres conceden mayor importancia a los recursos de una posible pareja e incrementan su interés por mejorar su apariencia. 

No significa que todas busquen hombres ricos, sino que la escasez puede activar mecanismos psicológicos relacionados con la selección sexual. Pero aquí viene algo todavía más provocador. En 2018, una investigación publicada en la prestigiosa revista científica PNAS analizó más de 68 mil fotografías sexualizadas de mujeres en redes sociales, procedentes de 113 países. 

¿Qué encontraron? Que las regiones con mayor desigualdad económica tendían a registrar más publicaciones sexualizadas. Y otro estudio, publicado en 2019, encontró que la preocupación por el estatus social ayudaba a explicar esta relación. Es decir, exhibir el atractivo físico no necesariamente responde solo al deseo sexual: también puede relacionarse con la competencia por reconocimiento y posición social. 

La desigualdad económica no solamente afecta nuestros bolsillos; también puede influir en cómo presentamos nuestros cuerpos ante los demás. Ahora pensemos en OnlyFans. Aquí ocurre una transformación extraordinaria: el atractivo sexual ya no sirve únicamente para atraer parejas o conseguir reconocimiento, sino que puede convertirse directamente en dinero. 

Investigaciones sobre sus creadoras y creadores muestran que las oportunidades económicas, la autonomía laboral y las herramientas digitales influyen en su participación. 

Las redes sociales permiten captar atención, mientras las plataformas de suscripción permiten comercializar contenido e interacciones íntimas. Pero cuidado: todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que las recesiones hayan provocado el crecimiento de OnlyFans. 

Lo que sí podemos documentar es que la economía digital ha convertido la atención sexual en un producto comercializable. ¿Y qué sucede con las llamadas esposas y novias trofeo? La ciencia también ha estudiado el supuesto intercambio de belleza femenina por riqueza masculina.

Una investigación estadounidense de 2014 cuestionó que ese intercambio fuera tan frecuente como imaginamos, mientras que un estudio realizado en China encontró evidencia de esa asociación en determinados grupos sociales. 

No toda mujer atractiva emparejada con un hombre adinerado ha intercambiado belleza por dinero. Sin embargo, décadas de investigación sobre selección de pareja muestran que el atractivo físico y la estabilidad económica pueden influir en las preferencias románticas o de deseo.

La belleza, el dinero y el estatus participan en nuestras relaciones, aunque no determinen por sí solos a quién amamos. Y aquí está la conclusión que desafía muchas de nuestras creencias: "ni toda exhibición sexual es liberación, ni toda búsqueda de belleza es vanidad, ni toda relación con una persona rica es oportunismo".

La evidencia científica muestra que detrás de algunas de estas conductas intervienen mecanismos de selección sexual, competencia por estatus, incentivos económicos y búsqueda de reconocimiento. No estamos diciendo que la biología determine nuestro destino ni que OnlyFans sea consecuencia directa de las crisis.

Estamos diciendo algo más interesante: que incluso en una sociedad que presume haber separado el sexo de la supervivencia económica, nuestros deseos y decisiones siguen siendo sensibles a los recursos, la desigualdad y la competencia social. La tecnología ha transformado los escenarios de la sexualidad humana, pero no ha eliminado las fuerzas económicas y evolutivas que pueden influir en nuestro comportamiento.

Fuentes: 1Hill et al. (2012). Boosting Beauty in an Economic Decline: Mating, Spending, and the Lipstick Effect. Journal of Personality and Social Psychology, 103(2), 275–291. DOI: 10.1037/a0028657. Investigación original sobre recesiones, consumo de belleza y preferencias de pareja. Blake, Bastian y Denson (2018). Income inequality not gender inequality positively covaries with female sexualization on social media. PNAS. Análisis internacional sobre desigualdad de ingresos y publicaciones sexualizadas. Blake y colaboradores (2019). Status anxiety mediates the positive relationship between income inequality and sexualization. PNAS. Consultar investigación. Experimentos sobre ansiedad de estatus e inversión en atractivo. McClintock (2014). Beauty and Status: The Illusion of Exchange in Partner Selection, American Sociological Review.

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